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viernes, 7 de febrero de 2014

Chingar: ¿herencia europea?



Chingar: ¿herencia europea?


La occidentalización y su historia, no es otra que una historia que se escribió con sangre inocente, sangre humana, violaciones, esclavitud, brutalidad, este es el precio de lo que hoy llamamos civilización. El occidente cuna de la racionalidad, de la cultura y hoy paradigma indiscutible de lo que debe ser una ciudad, pináculo de la humanidad, carece de herramientas para entenderse, interpretarse y guiarse, a lo cual Nietzsche acertó cuando escribió “Nosotros los que conocemos nos desconocemos a nosotros mismos”, ahora bien, la cuestión es ¿chingar es una esencialidad del mexicano o fue heredada? Es decir, ¿ya existía en el mundo occidental, los europeos estaban acostumbrados a ella y sólo que se puso en práctica en el nuevo mundo con saña, alevosía y ventaja? La cuestión lleva a indagar seriamente en el pensamiento ético y político de la historia occidental, en los grandes tratados de la convivencia humana, ahora bien, ¿chingar es una invención mexicana?
El coloquio maquiavélico repleto de crudeza y crueldad, revela de una manera central la idea antropológica que rige el sistema occidental. La expresión de Maquiavelo descarnada por su radical brutalidad al afirmar categorías fundamentales para la política, expresión cruda que es guiada por la crudeza de la vida misma, el hombre según Maquiavelo es  perverso, cruel, traicionero, pero sobretodo interesado. El poder símbolo de autoridad los hombres lo respetan pero una vez que se esté perdiendo poder, los hombres como aves de rapiña desmembrarán la vulnerabilidad del poderoso, de ahí sus máximas más famosas “Es más seguro ser temido que amado” y dice seguro por su inferencia de la rapacidad humana, hacer violencia en el otro es necesario para tener seguridad ante la vida. La crueldad (si podríamos llamarla así) de Maquiavelo reside en sus consejos para mantener el poder político del príncipe en palabras mexicanas ¿Cómo chingar al pueblo para mantener hegemonía? Aconseja con una malicia que podría decirse que es irreal, pero que hablando con la verdad es efectiva y viva hasta nuestros días, divide, dispersa y empobrece palabras tan actuales en nuestra política, ya que el pueblo disperso y pobre no hace daño, y es increíble lo que agrega “los hombres de las ofensas pequeñas se vengan, de las grandes no pueden” a los hombres no se les trata bien se les aplasta, de tal suerte que el otro es mi enemigo, enemista milenaria irreconciliable, a lo cual escribe “Aquel que propicia (o trabaja) por el poder de otro, labra su propia tumba”. El hombre es un instrumento que se debe saber manipular para tus fines o en su defecto aniquilar, Agrear a Shopenhauer la natulareza humana, El adiestramiento que esboza Maquiavelo raya en una realidad profética para el control de las masas, analiza cómo se puede prolongar por siglos el poder y escribe: el poder perdura más cuando se le enseña al hombre a obedecer, a que olvide su historia (para repetirla), a restringir su libertad, ya que los hombres libres son más ávidos y prestos para la rebelión y las armas, (y lo que continua diciendo es exorbitante, por eso se dice el genio brillante maquiavélico). Los hombres libres tienen memoria de libertad y esto los alienta a recuperarla, sin embargo los hombres que siempre han sido esclavos no saben qué hacer con la libertad, tienen miedo a ser libres, la exquisitez tiránica es inaudible, los consejos para saber violentar al pueblo es de una genialidad espléndidamente malvada, a la prole hay que saberla gobernar, por eso al pueblo las ofensas todas juntas y los favores poco a poco, el pueblo nunca quiere ser dominado y oprimido por los poderosos y son los poderosos los que desean dominar y oprimir al pueblo. La lucha de intereses en la política es natural, el bien no es posible, ser bueno hipócritamente sí, aprender a ser bueno disfrazando tus verdaderas intenciones, de aquí surge la máxima más popular de Maquiavelo “el fin justifica los medios” para Maquiavelo ser bueno con los hombres es imposible, la razón es la única que nos salva de ser un animal y ejercer violencia, tomar el poder debe ser sutil e inteligente, en efecto: un hombre que quiere profesar de ser bueno sólo labra su ruina entre tantos que no lo son, se debe aprender a no ser bueno (e inocente), la pedagogía maquiavélica reside en aprender todo lo posible para sacar adelante tus intereses, se debe aprender las costumbres, tradiciones, valores, historia para sacar provecho a tus finalidades, es por eso la necesidad imprescindible  del hombre para hacer leyes que lo rijan y las bestias tienen la fuerza, pero como no basta la primera la segunda es necesaria, es necesario ocultar lo que es el hombre “perverso” a esto dice: todos ven lo que pareces, pocos palpan lo que eres, de esta manera, el pueblo siempre se atiende a apariencias y a lo que acontece, y en el mundo no hay más que pueblo. Todo nos da la primeras pautas para entender las eventuales praxis humanas en nuestra occidentalización.
Aristóteles símbolo de razón, ciencia y filosofía, expositor y propulsor de las más bastas y hermosas artes, sin embargo éste heleno pone las bases para poder chingar, el mundo es individualista, entendido esto como que cada individuo es procurador de su propia subsistencia, felicidad y bienestar. El Estagirita propone que la ciudad es creación humana, la unión por nuestras propias necesidades para lograr el Bien, el bien común que se debate en diferentes intereses, a todo esto Aristóteles se emprende a intentar conciliar: el individualismo con la búsqueda del bien común. Para que una ciudad sea buena necesita buenos ciudadanos, y los bueno ciudadanos son aquellos que están llenos de virtudes y buscan la vida virtuosa, de esta manera los intereses deben ser comunes, intereses particulares vician la política. A todo esto explica que una ciudad es aquella que se gobierna por sí misma, satisfaciendo las necesidades que le imponga la existencia. Ahora bien en el momento de establecer quién si es un ciudadano y quién no lo es, establece clausuras inconmensurables: un ciudadano debe ser ateniense, los no-atenienses se chingan, el ateniense es símbolo y paradigma indiscutible de lo que es hombre, de tal suerte, que los esclavos, forasteros, deformes, deficientes mentales y las mujeres están fuera de la polis, fuera de la ciudad, según Aristóteles la justicia es necesaria para gobernar, la injusticia es símbolo de vileza, crueldad y bestialidad, cada hombre debe tener lo que merece, lo que su trabajo y virtudes le hace meritorio tener, cada hombre debe forjar lo que quiere poseer, en efecto, son nuestras vulnerabilidades y necesidades lo que hace la unión humana, ya que ningún hombre puede vivir bien, si no tiene sus necesidades cubiertas, y todos deben tener las herramientas y los instrumentos para hacer bien su trabajo, el bien cada quien se lo procura, con su trabajo, con su esfuerzo y con sus virtudes, en efecto, un ciudadano es aquel que goza del poder de participar en la administración y deliberación de justicia en una ciudad, sin embargo, excluye de estos privilegios a los no-ciudadanos y ¿Quiénes son los no-ciudadanos? Los no-griegos, los barbaros, para él la esclavitud no es una invención humana es una ley natural, hay hombres que nacieron por naturaleza para ser esclavizados, oprimidos, maltratados, para la servidumbre, para satisfacer la necesidades sexuales (mujer), la esclavitud, servidumbre, la opresión y dominación de las razas inferiores (entre ella la mujer) es imprescindible, el esclavo es una especie de instrumento, de herramienta, de cosa para ser útil, estos deben procurar comodidad, servicio y riqueza, en efecto, un buen bárbaro es aquel que acepta y se somete dócilmente a quien es superior  por naturaleza, se sujeta a su amo y le procura los bienes indispensables para su existencia, en otras palabras se deben someter, oprimir y aceptar la esclavitud los inferiores, hacer violencia y doblegar la voluntad de los más vulnerables, los no-griegos.
Esta esclavitud, servidumbre y machismo es natural para Aristóteles, además es conveniente para los más débiles someterse a quien es superior a ellos, Chingar para Aristóteles no es una invención humana es una ley natural. Cuando se habla de ética aristotélica se habla de felicidad que debe ser procurada por la virtud: la contemplación y para conseguir esta felicidad es necesaria la riqueza perpetua para obtenerla, es decir, los esclavos no pueden ser felices, ellos deben procurar la constante riqueza y comodidad del amo para que sea feliz, en efecto, la felicidad es particular, los otros están fuera de mi felicidad y por lo tanto lejos de obtenerla, ellos existen para que Yo sea feliz, los otros-esclavos interrumpen la felicidad particular y deben procurar la del amo, es en estas categorías aristotélicas que pone las bases de la natural ley del racional y buen chingar-individualista.
La capacidad repulsiva, cautelosa, agresiva y violenta del hombre contra los más débiles es majestosamente expresada también por Thomas Hobbes,  este filósofo cae en la cuenta de que la naturaleza humana es perversa, no puede –según él- existir el altruismo natural en el hombre, sólo rapacidad innata, esta es la inicial posición de guerra contra todos, el hombre es movido por el deseo y temor, deseo de poseer y temor hacia los otros que tienen la capacidad de quitar, robar, de matar, la guerra es una condición necesaria en el hombre, de tal manera que todos desconfían de todos, y debe haber algo que lo regule, que imparta justicia, la creación de un ser más poderoso que el hombre para que este imparta la paz, el Estado (leviatán), la creación del Estado no es otra cosa que el constante temor hacia los otros, en vez de temerle a todos es mejor temerle a uno solo, la ambición gobierna a la razón, esta ultima es incapaz de guiarlo, la ambición es capaz de sacar a relucir sus más bajos instintos asesinos, en otras palabras, el apetito natural del hombre lo empuja hacia un irracional afán de dominio sobre los otros y honor, el ser reconocido por los demás, hacia una incesante superación de los otros, esta llamado a estar por encima de los otros a base de violencia, de guerra. La guerra entre los hombres es algo inevitable, todos quieren ser superiores que otros, esto según Hobbes, es la felicidad humana, la superación del prójimo.
Orgullo, ambición y vanidad son la fuerza motriz del hombre, es la razón de todos sus actos, en palabras de nuestro autor: El hombre trata primero de alcanzar la excelencia mediante el ejercicio de su propia imaginación; luego haciéndose estimar o temer por los demás. El hombre es un lobo para el hombre, los intereses de los hombres son comunes por eso existe una eterna guerra, cuando dos hombres desean la misma cosa que no pueden gozar juntos se convierten en enemigos. Para Hobbes chingar se vuelve una inevitable situación humana. El hombre tiene miedo del hombre, por eso crean a este monstro bíblico Leviatán, es creado por el hombre y se hace una lectura del hombre, analiza las leyes de un Estado y te darás cuenta de cuantas cosas tiene miedo el hombre, que haga el mismo hombre, los hombres son fieras para los hombres, nadie esta seguro ni el más fuerte, porque tiene que dormir, y el enemigo débil puede matarle en sueños, y el débil tiene la capacidad de matar, inseguridad e incertidumbre gobiernan la relaciones humanas, el hombre prefiere renunciar a su violencia contra los demás y someterse a un gobierno, a un gobernador, es mejor –según Hobbes- temerle a uno que a todos. Chingar a los hombres es condición necesaria para mantener la paz.
La Discordia entre los hombres es por tres deseos natos: competencia, desconfianza y gloria. La primera porque los hombres compiten entre si, miden sus fuerzas, se atacan para lograr un beneficio, y demostrar su poderío, la segunda para lograr lo que el hombre siempre ha querido ”seguridad” y la tercera para ser reconocido. La violencia es necesaria para convertirse en dueño de las personas: esclavos, mujeres, niños, ganado, tierras, riquezas, la desconfianza surge para defender lo que es suyo, para tener sus posesiones seguras lejos de los hurtos, y la gloria es para que su poder, sea reconocido por los hombres de su comunidad, un apellido, una opinión, una característica propia. La guerra es una lucha de voluntades, y la paz sólo significa que no hay nadie que este peleando por el poder, la eventualidad de la voluntad en la guerra es símbolo de ver quien pude más, y así lograr la seguridad. Todos contra todos, la única seguridad es la fuerza propia y la razón suficiente para proporcionársela, ante tal circunstancia no se puede crear nada, no existe nada más que el continuo temor de morir violentamente a manos de otro hombre; la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve, la vida del hombre se hizo con una constante amenaza de ser chingado por otro.
Este legado racional desembarca en los galeones europeos al nuevo mundo, legado violento y cruel que tenía que llevarse a efecto en la conquista de la nueva tierra, ya con lo anteriormente mencionado, la mentalidad occidental estaba repleta de malas intenciones y pesimistas concepciones antropológicas, los ideales del europeo eran la máxima riqueza posible en la menor cantidad de tiempo, la tierra que descubrieron era hermosa llena de riquezas tan grandes como exóticas, pero la tierra no estaba sola, tenía dueños, tenía habitantes, el descubrimiento no solo de tierra sino de humanos causo gran conflicto para el conquistador, necesitaban una justificación del aniquilamiento, el hurto y la apropiación de las nuevas tierras, la justificación fue muy sencilla “la evangelización de las indias”, por derecho y bienestar de los nuevos aborígenes era necesario domesticar y explotar a los indios, la capacidad rapaz de evangelizar por medio de la violencia fue lo primero que conoció el indígena mexicano, brutalidad infame que impacto a un Fraile llamado: Bartolomé de las Casas, en su manuscrito de “Apología” narra la violencia y barbarie cruda por la cual el español somete a los indios, y aun así es capaz de hablarle de un Dios de Amor, esto lleva a -De las Casas- a confrontar el evangelio con la filosofía aristotélico-tomista, lo que dice Aristóteles de la ley natural que somete a los barbaros a los pies de los “sabios” y la “caridad” empleada en el evangelio. La verdad del evangelio es insostenible para los conquistadores españoles, pues no podían someter a los indios con amor, tenían que someter a la fuerza, desmembrando su voluntad, la violencia es insostenible desde el evangelio y a lo cual acusa a los españoles de ser incluso más salvajes, crueles e irracionales que de aquellos que ellos llaman barbaros, es más justifica la defensa de los indios: “todo pueblo, por muy bárbaro que sea, puede defenderse de los ataques de otro pueblo más civilizado que pretenda subyugarlo o privarle de su libertad; es más, lícitamente puede castigar con la muerte a tales personas más civilizadas como salvajes y crueles agresores contra la ley natural. Tal guerra es más justa que aquella que, bajo pretexto de superior cultura, se le hace”, Esta defensa causa gran controversia en los conquistadores que querían violentar y subyugar, fundamenta la conquista no desde el evangelio sino desde la filosofía, las intenciones de los españoles no era construir una nueva civilización sino la plena satisfacción de sus interés mezquinos y avaros, en efecto la filosofía de tipo esclavista como lo es la aristotélica era fundamental.
Se crean provisionalmente “las leyes de burgos”[1] sin embargo, chingar era imprescindible, es así, como se empieza a justificar la conquista con Aristóteles y Santo Tomas de Aquino: "Siendo por naturaleza siervos los hombres bárbaros, incultos e inhumanos, se niegan a admitir la dominación de los que son más prudentes, poderosos y perfectos que ellos; dominación que les traería grandísimas utilidades, siendo además cosa justa, por derecho natural, que la materia obedezca a la forma, el cuerpo al alma, el apetito a la razón, los brutos al hombre, la mujer al marido, los hijos al padre, lo imperfecto a lo perfecto, lo peor a lo mejor, para bien universal de todas las cosas. Este es el orden natural que la ley divina y eterna manda observar siempre. Y tal doctrina la han confirmado no solamente con la autoridad de Aristóteles, a quien todos los filósofos y teólogos más excelentes veneran como maestro de la justicia y de las demás virtudes morales y como sagacísimo intérprete de la naturaleza y de las leyes naturales, sino también con las palabras de Santo Tomás...” Chingar se vuelve de lo más racional con las máximas autoridades filosóficas. Chingar en México no fue una invención propia, fue impuesta, pedagógicamente tatuada en los cuerpos de todos los nacidos en esta tierra. Se enseñó a someterse al más fuerte y perfecto que –según- son los europeos, a todo esto escribe Sepulveda: “La determinación de lo humano no es otra cosa que la determinación del hombre occidental, erigido paradigma absoluto de humanidad. Desde tal perspectiva, la evangelización será necesariamente una empresa violenta que requerirá, como condición previa, la destrucción de la identidad del otro”. Esta es la verdadera herencia legada por Europa, destrucción de la voluntad y sometimiento a la fuerza racionalmente sustentada, lo que comúnmente llamamos, gritamos, vivimos, sufrimos y experimentamos: Chingar.


1.     [1] Los indios son hombres libres.
2.     Los Reyes Católicos son señores de los indios por su compromiso evangelizador.
3.     Se podía obligar a los indios a trabajar con tal de que el trabajo fuese tolerable y el salario justo, aunque se podía pagar en especie y no en dinero.
4.     Se justifica la guerra de conquista si los indios se negaban a ser cristianizados o evangelizados para lo que se creó la institución del Requerimiento.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Política del Buen Chingar: una perspectiva de la mentalidad y política mexicana







Hablar de política siempre es complejo, y cuando se piensa de política en México viene a la mente corrupción, fraude, traición, escepticismo y resignación, en efecto que se entiende por política. La etimología de política viene de Poli que es ciudadano e  ika que es relativo a, lo relativo a los ciudadanos, desde un punto de vista más real es la búsqueda del bien común. Aristóteles definía al hombre como un zwon Politikon, animal político, en definitiva describía el Estagirita al hombre como un hombre social que no puede estar solo, la soledad no es propia de los humanos, es decir, la soledad antropológica seria la negación ontológica de la existencia, el miedo a no-ser, a perder contacto con lo real, seria la ausencia de alteridad, es la necesidad de estar con-los-otros lo que acentúa nuestra humanidad.
Para establecer una política se requiere definir bien los planteamientos en los que se pueden dar las relaciones interpersonales, es decir, la relación con los otros ciudadanos: la amistad, la familia, el matrimonio, la visión del mundo de cada cultura y que se entiende en cada cultura por hombre. La cultura occidental demarca un gran problema desde los inicios de su cultura para el bien común, ya Aristóteles en su ética eudemia pones las bases de la imposibilidad de la amistad, ya que la consideraciones para el perfecto y buen amigo son imposibles, las relaciones humanas son esencialmente interés. Los helénicos jamás pudieron resolver la búsqueda del bien común y los interés individuales, a estas consideraciones llega Tomas Hobbes y su política escéptica en la afirmación de “homo homini lupus” y la máxima expresión de esta imposibilidad es la afirmación de Jean Paul Sartre: El infierno es el Otro, como conciliar el bien común y satisfacer los intereses y bienes propios, de esto Richard Rorty emprenda su búsqueda de la felicidad social a partir de la indignación social, pero queda fracturada su postura al encontrar mayor ambición que compasión social. La política se torna un problema que Aristóteles proponía desde su ética eudemonista, el fin de todo acto humano es la felicidad ¿la felicidad es individual o es común?
 El fin de la política es la felicidad de los ciudadanos ¿Cómo se puede llegar a que todos los ciudadanos logren ser felices? ¿Satisfaciendo todas sus necesidades materiales? ¿Educando mejor? y ¿si todos son felices se llegaría a un absurdo y sin sentido social? A todo esto compete muy necesariamente definir la categoría: hombre. En el debate de Bartolomé de las Casas y Sepulveda, este ultimo hacia una muy curiosa afirmación: Todo lo que es hombre o no es hombre viene del paradigma universal del hombre occidental (europeo). De tal suerte que el indígena no puede ser de ninguna manera un Hombre. Antropos: El que contempla el cielo etimología que significa el que admira, se asombra, de esto se definiría que hombre es un ser racional, o un ser material que trasciende y se perfecciona por su trabajo, o un ser racional de naturaleza relacional, etc., estos son los planteamientos y problemas a nivel mundial mi discurso busca encontrar una respuesta en una sola cultura que me compete y me llama, porque en ella vivo y me desenvuelvo, porque ella misma me invita a mejorarla, la cultura mexicana, profundizar en ella, esbozarla, criticarla y mejorarla ¿Qué es la política para México? ¿Cuál es la visión del mundo para los mexicanos? ¿Cómo se entiende el mismo, a los demás y cómo se define? Preguntas fundamentales que son necesarias indagar, responder y debatir.
Hace más de 79 años que Samuel Ramos indago en la psicología mexicana, también Octavio Paz hace más de 60 años que indago más crudamente la mentalidad del mexicano con su Laberinto de la Soledad, y Leopoldo Zea en su libro La filosofía en americana como filosofía sin más, nos muestra que México esta fuera de la historia universal, y cada vez se muestra México más anárquico, más violento, más agresivo, su política retrocede a una política opresora y de imposición, burla los cánones de vida social autentica y digna, la pobreza, ignorancia, obesidad, crimen, corrupción y retraso cultural reinan como en los días de postrevolucion mexicana, a todo esto ¿Qué piensa el mexicano? Y ¿Qué hace? Intentare resolver estas cuestiones, empezando a fundamentar criterios propios de nuestra cultura.
Cuantas veces no se escuchan voces populares que aplican descarnadamente en nuestra sociedad: el que no tranza no avanza, el país en el que todo es posible, cuánto tienes cuánto vales, etc., frases populares que vienen de una experiencia ancestral, vestigios históricos que siguen lastimando, fantasmas que en pleno siglo XXI siguen atormentando, los tres autores enfatizan la historia de México como una historia viviente, que aún late, que aún se siente, que todavía lastima, hiere, su solo recuerdo trae sentimientos de frustración, odio, resentimiento, indignación, la vida actual mexicana viene marcada por los traumas de la infancia, del nacer de su historia, como un hombre adulto que no supera el maltrato en su infancia o el divorcio de sus padres, de esa manera vive todavía el sentir o la cultura mexicana, la historia dicta que México es un país vencido, ultrajado, engañado, violado, desgarrado, mermado, oprimido, subyugado, esclavizado, quedando a merced de un fiero y desgraciado conquistador, en fin, una país conquistado, esto recae en un sentimiento frustrado, de fracaso, de menosprecio hacia si mismo y hacia su raza, moral de esclavo, moral de oprimido, moral de siervo, moral de sometido, (esto me recuerda a la fabula del elefante encadenado de Jorge Bucay), la domesticación por la fuerza de una personaje antagónico en la historia de México marca hasta el día de hoy a toda nuestra cultura, dos categoría surgen en consecuencia de estas heridas: Miedo y Recelo, miedo a todo aquel que tiene poder, incluso un poder ficticio como el de la raza, se piensa que la raza mexicana es fea, o fracasada que la raza blanca europea es el paradigma de belleza y triunfo, y Recelo, esto surge de la falta de confianza o temor que se siente hacia sus semejantes, cada mexicano que esta cerca de ti, puede ser un traidor, un delator, de esta manera surge la envidia del triunfo y la alegría de las malas noticias de los otros. Las malas noticias consuelan la miserable vida de conquistado, y el triunfo del otro corroe la envidia, pues, no se acepta que otro conquistado trascienda las barreras de la opresión y él se siga quedando en las cadenas de la frustración. Vestigios históricos que lastiman y no permiten vivir.
Se tiene un exagerado respeto por el amo, opresor, el conquistador, acostumbrado al maltrato, cerrado, desconfiado, solo aparenta estar bien, ser educado, apariencias que se desvanecen cuando esta con sus semejantes, la historia de México ha mostrado que el poder, la violencia y la fuerza son las constantes para sobresalir, de ahí la tajante distinción de ricos y pobres, el rico mantiene las constantes de poder y el pobre contiene las constantes de sometido y domesticado, subsumido y humillado. La famosa psicología servil que se evidencio en la época colonial-hacendaria, todavía existe una gran psicología servil, la educación profesional mexicana es una educación sometida, obrero, empleado, el fin de la educación es un trabajo, educación servil, dividida en amo y esclavo, rico y pobre.
En la política mexicana nunca ha faltado el abuso del poder, el uso de la violencia, los fraudes, la compra de votos, jugar con la pobreza y necesidad humana para asegurar los votos, esto hace que en el sentimiento mexicano en cuanto a política sea escéptico y resignado, incredulidad ante la legalidad y respeto hacia su voto, y un pesar frustrado cuando se elige a un dirigente, frases como: “ya para que voto si ese va a quedar”, “ni modos vamos a ver que hace en su sexenio, a ver cuanto roba y como nos chinga”. México es el país que fomenta la ignorancia, un país de ignorantes no opone resistencia cuando es gobernado y se divide rápidamente, quedado fraccionado en tantos sectores que es muy difícil unirlo.
El mexicano no acepta ni supera su pasado, como cuando un trauma de la infancia marca la edad adulta, y no se da cuenta de que lo que importa es el presente, un presente con el cual no sabe que hacer, una vida que no sabe en que ocupar, mas que en lamentarse y ver como triunfan los demás, heridas que aún sangran, palabras que aún hieren, sometidos al poder de la negación, vendidos a las ideas de “no se puede” traumados “de sentirse menos”, sus palabras más prohibidas son palabras resentidas, llenas de impotencia ante una historia que sometió y humillo, contra un pasado que no olvida, un taparrabo psicológico del cual no se puede deshacer, enemigo fantasmagórico del cual ni el mejor exorcista puede ahuyentar. Como el pueblo mexicano fue torturado, humillado y asesinado, es muy común que el mexicano se desprecie así mismo, porque el mismo se ve como consquistado, perdedor, vencido, sentimientos que afloran cuando un mexicano se le dice Indio, o cuando un mexicano gana algo es símbolo de festejo, pues el vencido por fin vence, en el fondo el mexicano busca un regazo, un refugio, un consuelo para los débiles y los vencidos. La religión en México fue esa voz que suaviza las penurias, que reconforta y que ayuda a aceptar su condición de oprimido, pero no impulsa a superar esa condición.
Chingar es una palabra mexicana, es una palabra de mal, hiriente, ofensiva, punzante, resentida, amarga, palabra prohibida que brota cuando las circunstancias son hostiles, carentes, de impotencia, de resignación y frustración, palabra maldita, que es la manera en que el mexicano maldice. Chingar tiene tantas anfibologías, una gama tan inmensa de polisemias que no se logra comprender del todo. La idea de la palabra chingar es idea de fracaso, acciones frustradas, malestar, burlar, perjudicar, idea de agresión en todos los ámbitos, incomodar, picar, violar, desgarrar, matar, violencia, herir, destruir, es “Salir de si mismo y penetrar por la fuerza en otro, es la máxima expresión de un individualismo llevado al extremo”.
Chingón: es exitoso en los negocios, política, en el crimen, con las mujeres, en el trabajo. Persona que sabe burlar, penetrar, herir por la fuerza y salir victorioso.
Se chingo: cuando algo o alguien se destruye, se frustra, no llega a su fin, a buen termino, pierde su valor, se desgasta.
Hizo una chingadera: Ejecuta mal una acción, una orden, hace obras malas o estúpidas, señal de estupidez al actuar, de ineptitud.
Chingar a una mujer: El acto sexual es cuando puedes poseer a una mujer sin amarla, sin sentir nada por ella, mas que un impulso de querer saciar la pasión o apetencia sexual, engañar, seducir, violar, instigar, acosar hasta ejecutar el fin sexual, que la mujer seda, acepte, por medio de trucos, engaños, jamás se hace con el verdadero y sincero consentimiento de la mujer, acto cruel y cínico que arranca una risa de satisfacción resentida. Es hacer violencia con el otro.
De aquí el acto machista de querer chingar, que se manifiesta perfectamente con el albur mexicano, el sui generis del albur es hacer que el otro quede como mujer, ante un hombre “macho” que se la chinga. “paloma échame” “plátano chupas”. El perdedor en el albur es la mujer chingada.
Chingar es activo, es acto, y chingado (a) es pasivo, es potencia, de aquí que no es lo mismo “chingar que ser chingado”. Cruel e inmisericorde dialéctica en donde no hay compasión ni piedad, es el absurdo de los valores, en donde aquel que tiene principios y honor es un pendejo.
Para el mexicano la vida es una oportunidad de chingar o de ser chingado, de humillar, hacer fracasar, violentar para beneficio propio o todo lo contrario. La vida social es una guerra y se hace divisiones: fuertes y débiles, ricos (chingan) y pobres (que son chingados), chingones sin escrúpulos, duros, crueles y chingados vulnerables, expuestos, violentados y sufridos, y esto alcanza hasta nuestros dirigentes que chingan a sus semejantes y al mismo tiempo se dejan chingar por aquellos que son más que ellos, por las grandes potencias y empresas transnacionales. En efecto, las personas que valen en México son las chingonas no las que tienen principios y valores.
El verbo chingar se hace muy presente en todos los mexicanos, verbo latente que se manifiesta en la primera oportunidad de hacerlo, verbo maldito, mentiroso y homicida, hace del mundo mexicano una selva, una ley del más fuerte, en el mundo de chingar los valores son los que menos importan, se usan aquellas mañas para salir adelante, para sacar beneficio propio: el soborno, lambiscón, compadrazo, la corrupción, la estafa, el engaño y la mentira, es el infierno mexicano en vida.
La hombría es algo que no puede faltar, un mundo en donde nadie se abre o se raja, o de lo contrario atenta contra su hombría y se la atribuye cobardía, homosexualidad, femineidad. Algo fundamental es saber qué es la chingada.
Vete a la Chingada: Es lugar de cosas rotas, de violaciones, de cobardes y estúpidos, lugar dirigido a extranjeros o a malos mexicanos, lugar imaginario rico en miseria y maldad, es el infierno mexicano.
Chingada: Mujer violada, desgarrada, engañada, abusada, violentada, burlada por la fuerza. Fue una violación en la carne misma de los indios. Malinche mujer fascinada, seducida y violada por los españoles. Malinchismo: sentimiento de un hijo de abandono y traición de una madre que lo hace por su amante.
Hijo de la chingada: Hijo de esta mujer. La mujer en México siempre representa a una chingada y el hombre siempre refleja autoridad, capacidad de sometimiento, respeto, capacidad de Chingar.
Chingar o ser chingón:  Es el olvido de todos los valores, es la destrucción de los valores nietzschiana, es el individualismo llevado al extremo, la búsqueda del bien propio sin importar la violación de los demás, es el egoísmo extremo que olvida a sus semejantes y ahoga sus gemidos en la comodidad y placer propio.
La nostalgia de chingar se da en una dialéctica que no goza de síntesis, todo se bate en una guerra de fuertes y débiles, los que ejercen fuerza sobre los que están expuestos a ser ultrajados, el chingar se manifiesta en el machismo, epifanía voraz de una repulsión hacia si mismo y hacia los demás, necesidad devoradora de personas y de bienes incapaz de satisfacerse. El Macho mexicano es agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia. Absurdo actuar que demuestra su poderío sobre el más débil, libertad desmesurada en una voluntad devoradora de leyes y de reglas, con la única finalidad de demostrar su invulnerabilidad: golpear a una mujer, golpear a sus hijos pequeños, engañar para violar, ingerir alcohol hasta embrutecerse y no caer, indiferencia hacia lo que engendra, sin compasión ni relación ni compromiso con el mundo exterior.
El egoísmo que mana de esta condición viene de un sentimiento de superioridad, esa desligación del mundo exterior y ese ensimismamiento en sus intereses, placeres y necesidades, un Macho toma lo que plazca y lo desecha cuando quiere: “El mexicano ni es indio ni es español, es un hombre que reniega de sus raíces y de su pasado y se proyecta al futuro sin saber de donde viene, lo único que lo mantiene cuerdo es el absurdo de ser Macho-Conquistador español, y con el sentimiento de poder si autoridad en el verbo cotidiano “Chingar”.
Se gusta de resaltar las tradiciones mexicanas mas no en la manera que fue la conquista, no se puede sanar esta herida que sangra hasta el día de hoy, y se manifiesta en toda nuestra cultura: Desde la mentalidad de sometimiento y servicialidad de obrero hasta la manera de morderse (chingarse) unos a otros, conflicto interno que lleva siglos.
El origen del homicidio y la violencia se da en un “Yo”, un “Yo” occidental que se descubre como una preocupación de ser en un ser consiente de su muerte. En la estructuración de la sabiduría occidental y su tradición se construye en la idea de un “Yo” y sus intereses: “yo pienso”, “yo quiero”, “yo busco”, “yo debo”, “yo puedo”, “yo soy” (expresiones tan admiradas por Kant, Hegel, Heidegger y Husserl), de aquí el sentimiento de individualidad y soledad en la edificación milenaria que Nietzsche y Sartre esbozan  y descubren a la perfección el verdadero ser del mundo occidental (Un súper hombre, un súper Yo y un ser que descubre un infierno en los otros). Un mundo ensimismado que no puede dejar de verse a si mismo y esta cosmovisión es heredada a los países occidentalizados. En el mundo del “Yo” lo otro es imposible racionalizar, lo que existe soy yo, mis necesidades y preocupaciones por resolver, esto permite usar la razón para sistematizar y justificar sus actos, herencia de muerte, miseria, violencia y crueldad, en efecto, todo intento de ética y política es imposible. El “chingar” mexicano es una herencia occidental, irónicamente pensamos que eso es la sabiduría, la sabiduría occidental es lo verdaderamente racional y humano. El hombre se debate entre buscarse a si mismo o desprenderse de si para ver por los otros.
Levinas expone la radicalidad de la imperatividad ante el descubrimiento del otro, no soy yo el único que sufre, existen otros que sufren igual o peor que yo, el desprendimiento del Yo y su totalidad enfrascada en yo pienso, yo existo queda desmembrada ante un rostro que no es el mío y que me exige cuidarlo, amarlo y responder por El, ante el descubrimiento de otro que esta frente a mi me obliga a cuidarlo, y en ese cuidado me cuida a mi ¿Cómo es posible esto? Los hijos están al cuidado de los padres y es en ellos que el olvido total del querer ser queda sin importancia, pero es por ellos que no se deleita en los deseos particulares, tal vez embriagarse, fumar, momentos de placer que se enfrascan en un egoísmo radical de si, lo otro que esta fuera de mi, me obliga a querer el bien, ya no para sino para un TU, lo expresa de una manera genial J, Giraldo “ya no soy yo, ya no es por mi, ya no es conmigo ni para mi, ahora eres tu, ahora es por ti, ahora es contigo y para ti, me haz declarado una guerra de ternura y compasión que solo me queda decir ¡me rindo!”, el individualismo exacerbado de occidente ha llevado al mexicano a llevar una ley de Herodes, difícil subsistir en un mundo sin sentir compasión ni esperanza.
La dialéctica entre un YO-TU, BIEN-MAL, SER-OTRO, MUERTE-VIDA fundamentan el actuar humano, lo que basa el ser es el no-ser, todo hombre busca la vida, pero se da cuenta que existe la muerte y algo peor que eso el sufrimiento, ya los hedonistas exponían esto de una manera esplendida, usa toda su razón para evitar sufrir, y si no puede dejar de sufrir al menos busca paliativos o alicientes que consuelen su vida, en una primera definición antropológica: el hombre es un ser que vive para si mismo.
El hombre se debate en servirse así mismo o salir de si y vivir para los demás, el hombre en la vida descubre que muere y sufre, busca la felicidad y lo bueno, de esta manera se procura y debe cuidarse a si mismo, la ley de supervivencia, ley natural que incluso las bestias obedecen esta ley, todo hombre desde que nace es egoísta, egocentrista, ególatra, es un ser que se procura a si mismo, que vive por si y para si, un animal desde una ley natural nace-come-crece-reproduce-muere, ¡un hombre no! En la medida en que vive se da cuenta de que su vida depende por otros que sustentan su supervivencia, se educa y crece para servir a los demás, pero hay una ley natural que le impide servir, y es la ley de procurarse así mismo y así pervierte su existencia,
Aristóteles plantea que todo acto humano en el fondo busca la felicidad, todo hombre busca ser feliz, ¿hay algo más que la felicidad? Y ¿esta es individual o colectiva? ¿Cómo se que algo verdaderamente me hace feliz? …………….

Todo acto malo en el hombre es el miedo a sufrir, y para que el hombre haga el bien necesita una seguridad en la vida, para poder dejarse hacer el mal y hacer aún así el bien.